Los concentradores de oxígeno son dispositivos médicos alimentados por electricidad que ‘filtran’ el aire por métodos físicos, obteniendo aire enriquecido en oxígeno con concentraciones de hasta el 93% – 95% y que se utilizan en el tratamiento de la hipoxemia (baja Saturación Arterial de Oxígeno).

La hipoxemia derivada de patologías respiratorias o cardiovasculares se trata fácilmente con oxigenoterapia (respiración de aire con una concentración de oxígeno superior a la del aire, que a nivel del mar es del 20,9%) de forma que es esencial en la mejora y estabilización de la Saturación Arterial de Oxígeno, y tal es la importancia del oxígeno en situaciones de baja SatO2 (saturación arterial de oxígeno) que la OMS lo incluye en la lista de medicamentos esenciales, siendo quizás el único medicamento que no tiene sustituto.



Concentrador de oxígeno de uso profesional o sanitario-

La tecnología de obtención de oxígeno en base a la separación del aire por métodos físicos ha tenido una gran evolución en los últimos años, de forma que en la actualidad disponemos en el mercado de concentradores de oxígeno más eficientes, compactos, silenciosos, con menor consumo de energía y con una gran fiabilidad de funcionamiento, estabilidad y aporte de oxígeno. Actualmente la tecnología permite el uso de concentradores de oxígeno para alimentar a redes de oxigeno o incluso para el llenado de tanques de oxígeno. En la actualidad tenemos concentradores de oxígeno que nos aportan 20 l/min, 40 l/min o incluso más de 100 l/min de forma continua, pero en este apartado no vamos a referirnos a los concentradores de oxígeno de uso industrial como el de la imagen adjunta, sino a los concentradores de oxígeno de uso personal, concentradores que nos aportan 3 l/min, 5 l/min o 10 l/min con más de un 90% de pureza de oxígeno.



En nuestro ámbito en el que la distribución eléctrica es habitualmente estable y segura (salvo excepciones), los concentradores de oxígeno que sólo requieren energía eléctrica para la obtención de un aire enriquecido en oxígeno suponen una fuente sostenible y eficaz para poder llevar a cabo la oxigenoterapia. No obstante, hay que recalcar y remarcar que el concentrador de oxígeno no debe ser utilizado como soporte vital en exclusiva; para poder utilizar un concentrador de oxígeno en un paciente que precisa la oxigenoterapia como soporte vital, el usuario debe disponer (además del concentrador de oxígeno) de un elemento de respaldo o alternativa de oxígeno en forma de botella o tanque de oxígeno que en caso de parada del concentrador de oxígeno (por falta de energía o fallo del propio concentrador) pueda aportar el oxígeno necesario al paciente.



Esquema de funcionamiento de un Concentrador de Oxígeno genérico

En la imagen se aprecia el modo en el que un concentrador de oxígeno tipo obtiene aire enriquecido en oxígeno (hiperóxico) para ser utilizado en oxigenoterapia.
Los elementos principales del buen funcionamiento de un concentrador de oxígeno, son:
1. El Compresor. Los compresores de calidad tienen una larga vida que lógicamente depende del número de horas diarias de utilización, pero en todo caso y con un uso masivo suele ser superior a los 5 años; hay que tener en cuenta que la entrada de impurezas en el aire por una mala filtración o deficiente mantenimiento o el aumento de temperatura del sistema por problemas en el sistema de refrigeración del concentrador, puede limitar la vida útil del compresor y con ello la del concentrador de oxígeno.
2. Los Tamices de Zeolita que es el lugar donde realmente se ‘separa’ el aire. Cuando aumenta la presión la zeolita retiene el nitrógeno con lo que queda un aire enriquecido en oxígeno que es la base del funcionamiento del concentrador de oxígeno.
3. El sistema de Válvulas que controlados electrónicamente a través de la placa base, van a abrirse y cerrarse de forma coordinada y cíclicamente, consiguiendo de esta forma modificar la presión y el paso del aire por los tamices de Zeolita, para conseguir de esta manera aire enriquecido en oxígeno que pasa a un Depósito, para a partir de dicho depósito aportar de forma continua un flujo de aire enriquecido en oxígeno determinado.




Dadas las diferencias de flujo y de concentraciones de oxígeno en función del concentrador de oxígeno o de su regulación (hay principalmente concentradores de oxígeno de 3 l/min, 5 l/min y 10 l/min para uso personal, que están en consonancia con el tamaño del aparato y los elementos que contiene) y de las características del paciente hipoxémico, el concentrador de oxígeno debe usarse junto con un pulsioxímetro para poder monitorizar la oxigenoterapia y evaluar la respuesta del paciente, y fomentar así el uso eficaz y seguro de la oxigenoterapia.


Los concentradores de oxígeno de buena calidad presentan una gran fiabilidad y pueden funcionar de forma casi continua durante más de 5 años (uso personal) si se cuida el mínimo servicio y mantenimiento requerido.