Los Pulsioxímetros u Oxímetros de Pulso son dispositivos médicos que miden de forma no invasiva la Saturación Arterial de Oxígeno (SatO2) basándose en la emisión y recepción de luz a través del dedo (también podría ser en el lóbulo de la oreja). El avance del conocimiento tecnológico está permitiendo modificar los algoritmos consiguiendo una muy alta precisión y una disminución de las ‘interferencias’ generadas por la piel, la circulación venosa, el movimiento,…


El uso de los pulsioxímetros se está generalizando y si bien al principio eran de uso casi exclusivo en Anestesiología, poco a poco su uso se amplió a los Servicios de Urgencia, consultas de Medicina Interna, Cardiología, Respiratorio,… y últimamente se utiliza frecuentemente en Atención Primaria, Pediatría,…. Esta generalización en el uso del pulsioxímetro ha tenido un boom con la pandemia del Covid-19 ya que su uso se ha recomendado para prevenir la gravedad de la enfermedad o la ‘hipoxia silenciosa’ y con casos de generalización de su uso muy importante como el de Japón en el que algunos gobiernos locales daban un pulsioxímetro a todos los pacientes no hospitalizados y que debían cumplir la cuarentena en casa.


Historia y Funcionamiento del Pulsioxímetro


La invención de la pulsioximetría se le atribuye al japonés Takuo Aoyagi en 1974, un ingeniero eléctrico que trabajaba en la empresa Nihon Kohden y que murió en 2020, pero fue Minolta quien comercializó el primer Pulsioxímetro (Oximet MET-1471) en 1977. La medición de la saturación de oxígeno por los pulsioxímetros, se basa en los cambios de absorción de la luz roja e infrarroja que atraviesa un lecho capilar, en función de la saturación arterial de oxígeno. Por tanto los pulsioxímetros se basan en un doble emisor de luz (roja e infrarroja) y un receptor situado al otro lado de un lecho capilar (habitualmente por ello se utilizan los dedos o el lóbulo de la oreja, por un lado del dedo el emisor y en el lado contrario el receptor) que capta la luz emitida; la disminución de la saturación arterial de oxígeno trae consigo una mayor transmisión de la luz infrarroja mientras que disminuye la transmisión de luz roja.



Es fiable la medición del Pulsioxímetro?


En este momento podemos decir que los pulsioxímetros son fiables; están incorporando diferentes filtros al algoritmo utilizado, con el fin de minimizar las interferencias que se generan en el proceso de medición del pulsioxímetro y en la actualidad la mayoría de los pulsioxímetros
presentan un margen de error del 2% por encima o por debajo en relación al nivel de saturación arterial de oxígeno (SatO2) obtenido mediante un análisis de gases en sangre arterial (es la prueba de referencia o gold standard, pero para ello es preciso obtener una muestra de sangre arterial); esto supone que si la SatO2 medida por el pulsioxímetro es por ejemplo del 92%, en realidad puede estar entre el 90% o 94% y ello supone una buena precisión teniendo en cuenta las ventajas de la inmediatez de la prueba y de que ésta es No Invasiva. Los valores que nos aporta el pulsioxímetro pueden ser menos exactos si la persona tiene las uñas pintadas -sobre todo con colores oscuros-, uñas artificiales, manos frías o mala circulación, dedos o manos en movimiento,..; la medición que nos aporta el pulsioxímetro también puede ser menos exacta en caso de bajos niveles de SatO2 (menos del 80%) o si hay suciedad en la piel, la piel es oscura,… De todas formas, los valores que nos aporta el pulsioxímetro son lo suficientemente precisos para poder ser utilizados en el triaje, toma de decisiones o como feedback ante un nuevo tratamiento o cambio en su pauta o dosis. Y si a todo ello añadimos la inmediatez del resultado, el que no es invasivo y el costo económico que supone, no hay duda alguna que el pulsioxímetro se ha convertido en una prueba de referencia en numerosas consultas médicas, servicios de urgencia, centros hospitalarios,…