Respiramos sin pensar en ello. Pero ¿qué ocurriría si durante unos minutos el aire que entra por nuestra nariz tuviera menos oxígeno del habitual? No en una emergencia, no en un accidente —sino de forma deliberada, controlada y supervisada. Eso es, en esencia, la hipoxia intermitente de reposo (HIR).


La hipoxia intermitente de reposo (HIR) consiste en alternar breves períodos de respiración de aire hipóxico —con una concentración de oxígeno de entre el 9 % y el 15 %, frente al 20,9 % habitual del aire ambiente— con períodos de recuperación en normoxia (20,9 % de O2) o incluso en aire enriquecido en oxígeno (hiperoxia, con concentraciones de oxígeno en torno al 35%). Este ciclo se repite entre 4 y 15 veces por sesión, siempre en reposo y bajo control clínico.


El resultado no es un déficit, sino una señal. Una señal que el organismo interpreta como un estímulo adaptativo y a la que responde activando mecanismos de defensa celular: produce más eritropoyetina (EPO), mejora la función de las mitocondrias, regula la inflamación, reduce el estrés oxidativo y pone en marcha el Factor Inducible por la Hipoxia (HIF-1α), una especie de director de orquesta molecular que coordina la respuesta del cuerpo ante la falta de oxígeno.


No se trata de una terapia experimental de nicho. Hoy la HIR se investiga y aplica en rehabilitación cardiovascular, en la mejora del control glucémico en pacientes diabéticos, en el tratamiento de lesiones medulares, en la prevención del deterioro cognitivo y, más recientemente, en programas orientados al aumento de la longevidad y la calidad de vida.


Hipoxia Intermitente de Reposo, Beneficiosa o Perjudicial?


La hipoxia intermitente (HI), que en muchos ámbitos es exclusivamente conocida por su relación con patologías como la apnea del sueño y sus efectos negativos con respecto a la salud, está ganando reconocimiento por su potencial terapéutico y funcional. Aunque tradicionalmente asociada a efectos negativos, hoy se investiga y aplica como una estrategia no farmacológica para fortalecer el organismo frente a múltiples enfermedades. Al igual que sucede con otro tipo de estímulos, el tiempo, frecuencia e intensidad de la exposición a la hipoxia va a dar lugar a que la respuesta sea positiva o negativa; como dicen algunos, es cuestión de dosis.

Nadie duda del beneficio sobre la salud que tiene la toma de un medicamento, pero en función de su dosis no está exento de riesgo. Esta dualidad de respuesta la comprendemos perfectamente cuando tomamos por ejemplo la referencia de la Morfina. En función de la dosis utilizada podremos ver distintos efectos como se aprecia en la infografía:

Al igual que todos comprendemos la relación entre la dosis y el beneficio-riesgo de un medicamento, pasa algo parecido con la exposición a la hipoxia intermitente. Dosis hipóxicas limitadas y controladas dan lugar a beneficios sobre la salud, mientras que dosis hipóxicas intensas y muy repetidas tienen claros efectos perjudiciales. Al respecto hay un artículo publicado por Navarrete-Opazo y Mitchell de la Universidad de Madison-Wisconsin titulado «Therapeutic potential of intermittent hypoxia: a matter of dose» que es un referente en esta materia, habiéndose sido citado en más de 550 ocasiones por otros autores que han publicado sobre este asunto, y que trasladan los efectos beneficiosos o perjudiciales del uso de la hipoxia intermitente en función de la dosis hipóxica, tal y como se refleja en la siguiente imagen:

Hipoxia Intermitente de Reposo. Efecto Beneficioso o Perjudicial en función de la Dosis o Intensidad del Estímulo Hipóxico

Para poder comprender la imagen superior, tenemos que fijarnos inicialmente en las 2 líneas amarillas que representan:
* La superior el Número de Ciclos de Hipoxia realizados durante el día (que va de unos pocos ciclos al día representados en el lado derecho y va aumentando según nos vamos desplazando hacia la izquierda, hasta llegar a los 2400 ciclos por día que pudieran alcanzarse en situaciones graves de Apnea del Sueño).
* La inferior se relaciona con la Concentración de O2 del Aire inspirado, y aquí en el lado izquierdo tenemos muy bajas concentraciones de O2 (2% – 4%), concentraciones de O2 que van aumentando según nos desplazamos a la derecha, para pasar por el 9% – 10% en la parte central y llegar a niveles de 15% – 16% en el borde derecho.

Ahora para ‘movernos’ por el gráfico y comprender su significado, tenemos 2 zonas más o menos diferenciadas, la izquierda del gráfico con un color de fondo más bien rojo y la derecha del gráfico con un color de fondo tirando a verde:
* Zona izquierda del gráfico: Nos encontramos con situaciones en las que la concentración de oxígeno durante los periodos de hipoxia bajan por debajo del 9%, alcanzando en ocasiones el 2%-4%; además esta caída de la concentración de O2 del aire inspirado se repite muy frecuentemente y en todo caso por encima de los 50 ciclos al día. Esta es una situación de Hipoxia Intermitente típica de la Apnea Obstructiva del Sueño. Esta situación que habitualmente se repite a diario (en tanto no hay un diagnóstico y tratamiento efectivo) da lugar a patologías potencialmente graves que están enumeradas en la parte izquierda del gráfico.
* Zona derecha del gráfico: En esta zona los periodos de hipoxia suponen estar inspirando aire con una concentración de O2 que varía entre el 9% y el 15% aproximadamente y el número de ciclos diarios en los que se repite la hipoxia se limita a un número entre 4 y 15 (en función de la duración de cada uno de los ciclos) y permitiendo una recuperación completa entre los ciclos de hipoxia. Esta modalidad de Hipoxia Intermitente es la que se utiliza en el ámbito del Rendimiento Deportivo y en la Promoción de la Salud y de la Calidad de Vida, con unos Efectos Beneficiosos que también están enumerados en la parte derecha del gráfico.


Uso de la Hipoxia Intermitente de Reposo en la mejora de la Salud


El uso de la Hipoxia Intermitente de Reposo con el fin de obtener mejoras en el ámbito de la salud y de la condición física, consiste en exponer al cuerpo a períodos breves de baja oxigenación, alternados con fases de oxigenación normal. Ello da lugar a estímulos que permiten mejorar sus respuestas ante próximos estímulos del mismo tipo, en lo que se denomina hormesis.

Cuando se aplica de forma controlada y personalizada, la HI puede inducir respuestas adaptativas que fortalecen al organismo: prepara a las células para resistir futuras situaciones de hipoxia o isquemia, mejora la función mitocondrial, refuerza la capacidad antioxidante y reduce la inflamación.

Además, se ha observado que contribuye a mejorar la función cognitiva, el estado de ánimo, y el rendimiento físico, actuando como un “entrenamiento celular” que promueve la resiliencia fisiológica.

Por ello, la hipoxia intermitente se presenta hoy como una herramienta prometedora para la prevención y el tratamiento complementario de enfermedades crónicas, así como para optimizar la salud general y el bienestar.


La Hipoxia Intermitente es una terapia basada en los cambios de la Saturación Arterial de Oxígeno provocados por la alternancia de respirar aire hipóxico (empobrecido en Oxígeno) y normóxico (concentración normal de oxígeno); estos cambios o alternancias entre normoxia e hipoxia es lo que da lugar a cambios a nivel celular en el denominado Factor Inducible por la Hipoxia (HIF) que aumenta su concentración como consecuencia de la disminución de la presión parcial de oxígeno e nivel celular (realmente el aumento de concentración se debe a una disminución de la destrucción de uno de sus componentes) y cuyo efecto está en la base de adaptaciones ligadas a los procesos adaptativos y regenerativos, lo que redunda en una mejora de la Salud, en la prevención de ciertas enfermedades y en la reducción de la gravedad derivada de algunas patologías.

Si bien la Hipoxia Intermitente se caracteriza porque la exposición a la hipoxia no es continua, y con ello dentro de la hipoxia intermitente puede incluirse también la exposición nocturna a la hipoxia y normoxia durante el día (modalidad de hipoxia intermitente muy en boga en la mejora del rendimiento, principalmente en deportes individuales de fondo ya que un de sus efectos es el aumento de la formación de hemoglobina y con ello de la capacidad de transporte de oxígeno a través de la sangre con mejora del Consumo Máximo de Oxígeno), en esta sección de Hipoxia Intermitente en Reposo y Salud vamos a referirnos a la Hipoxia Intermitente como la realización de varios ciclos (habitualmente entre 5 y 10) con alternancia entre hipoxia y normoxia con una duración típica de entre 1′ y 5′ en cada exposición.


Cómo se realiza la Hipoxia Intermitente?

Como ya hemos comentado en el encabezado la Hipoxia Intermitente se basa en la alternancia entre la inspiración de aire hipóxico (empobrecido en O2, habitualmente con concentraciones que oscilan entre el 15% y el 9%) durante 5 minutos y de aire normóxico (aire normal, con una concentración del 20,9% de O2) durante 5 minutos o de aire hiperóxico (enriquecido en O2, con concentraciones que oscilan entre el 40% y el 90%) durante 3 minutos. Lo habitual es que esta alternancia hipoxia/normoxia se repita entre 4 y 8 ocasiones en cada sesión de hipoxia intermitente. (Seguir leyendo….)


Control de una Sesión de Hipoxia Intermitente

Al igual que sucede con una sesión de entrenamiento físico normal o habitual, el control de una sesión de hipoxia intermitente tiene como objetivo la objetivación de la carga hipóxica, lo que va a permitir realizar una planificación de entrenamiento hipóxico y ponerla en práctica. Este control de la sesión de Hipoxia Intermitente lo podemos conseguir mediante el pautado y control de 2 parámetros esenciales como son el Volumen de la sesión y su Intensidad. Para ello utilizaremos el tiempo como medida de volumen y la concentración de O2  del aire inspirado o la Saturación arterial de Oxígeno como medida de Intensidad. (Seguir leyendo…)


Efectos Agudos de la Hipoxia Intermitente

Como ya hemos comentado en apartados anteriores, la hipoxia intermitente de reposo se caracteriza por la realización de ciclos en los que se alterna la respiración de aire hipóxico con aire normóxico. Durante los periodos en los que se respira aire hipóxico la disminución de la  concentración de Oxígeno del aire inspirado trae consigo cambios en el transporte de O2 a través de la sangre, lo que se refleja en la disminución de los valores de Saturación Arterial de Oxígeno que podemos medir u objetivar mediante el uso de un pulsioxímetro. Esta disminución en el contenido de O2 de la sangre y a posteriori de la concentración de oxígeno a nivel tisular y celular, estimula sensores carotídeos (que da lugar a una respuesta casi instantánea en los parámetros cardio-respiratorios) y a nivel de las células trae consigo un aumento de la producción del Factor Inducible por la Hipoxia (HIF), lo que a su vez estimula una gran cantidad de Factores de Crecimiento, Enzimas, Transportadores,… (con un tiempo de respuesta superior). El mantenimiento de este estímulo y los cambios agudos generados, con el tiempo van a dar lugar a cambios adaptativos que están en la base de la mejora derivada de la realización de Hipoxia Intermitente.

La hipoxia da lugar a una disminución de la tensión de oxígeno en la sangre que es captada por las células de tipo I del cuerpo carotídeo que modifican la permeabilidad de los canales de potasio, dando lugar a la liberación de neurotransmisores, que a su vez excitan las terminaciones nerviosas aferentes de las fibras que discurren por el nervio del seno carotídeo.
NTS: Núcleo del tracto solitario.

Imagen del estudio de Teppema y col «The Ventilatory Response to Hypoxia in Mammals: Mechanisms, Measurement, and Analysis» publicado en la revista Physiological Reviews, 2010.

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Adaptaciones a la Hipoxia Intermitente

El mantenimiento a lo largo del tiempo (el protocolo habitual de un programa de hipoxia intermitente es de varias semanas) del estímulo que supone la realización de Hipoxia Intermitente y sus efectos agudos, da lugar a cambios adaptativos que en definitiva tienen como objetivo la mejora del Transporte de Oxígeno, la Eficiencia en su Utilización, así como la Potenciación de los mecanismos de Producción de Energía Anaeróbica (haciendo frente de esta manera a las necesidades energéticas en situaciones de déficit de oxígeno). Las principales adaptaciones están ligadas a la actividad del Factor Inducible por la Hipoxia (HIF) que estimula a su vez a toda una cohorte de Factores de Crecimiento, Proteínas, Transportadores,… que con el tiempo van cumpliendo la consecución de sus ‘objetivos’ entre los que podemos destacar el estímulo de la producción de hemoglobina, el aumento de la capilarización, la mejora del metabolismo de la glucosa, la mayor eficiencia en la formación de energía a nivel mitocondrial,…


El Factor Inducible por la Hipoxia (HIF-1) activa la expresión de varios genes, entre ellos los que codifican las enzimas glicolíticas (para el metabolismo anaeróbico), el VEGF (para la angiogénesis), la óxido nítrico sintasa inducible y la hemo oxigenasa-1 (para la producción de vasodilatadores), EPO (para la eritropoyesis) y posiblemente la tirosina hidroxilasa (para la producción de dopamina que aumenta la respiración).
Esquema del artículo de Guillemin y Krasnow «The Hypoxic Response: Huffing and HIFing» publicado en la revista Cell, 1997.


Mejora de la Salud mediante la realización de Hipoxia Intermitente de Reposo

El mantenimiento del estímulo que supone la realización de un ciclo de Hipoxia Intermitente trae consigo de forma preventiva una disminución de la gravedad generada por algunas lesiones, y una mejor recuperación cuando la Hipoxia Intermitente de Reposo se incluye como adyuvante de diferentes tratamientos.

En diferentes estudios e investigaciones se ha corroborado el beneficio aportado por la hipoxia intermitente en reposo en las siguientes condiciones:


Disminución de la isquemia cardíaca


La hipoxia intermitente ha sido estudiada como una posible forma de mejorar la resistencia al daño del tejido cardíaco en caso de isquemia (falta de oxígeno) y puede ayudar a prevenir el daño en el miocardio durante un infarto.
Para ello lógicamente debe realizarse un programa de entrenamiento de hipoxia intermitente en reposo antes de que suceda el fenómeno isquémico.
Al respecto, Mallet y col han publicado un artículo en la prestigiosa revista Journal of Applied Physiology con el título «Cardioprotection by intermittent hypoxia conditioning: evidence, mechanisms, and therapeutic potential» dicen entre sus conclusiones:
El tratamiento con hipoxia intermitente ha demostrado ser consistentemente beneficioso en una amplia variedad de modelos preclínicos y se ha implementado de manera segura en pacientes en riesgo con hipertensión, enfermedad arterial coronaria, arritmias resistentes y enfermedad pulmonar.
La hipoxia intermitente parece segura, es consistentemente beneficiosa, no invasiva, práctica y potencialmente económica y, por lo tanto, puede merecer una consideración seria como modalidad terapéutica.
Sin embargo, se necesita más investigación para comprender completamente cómo y cuándo se debe utilizar esta técnica de manera segura y efectiva.


Mejora de la Aptitud Cardiorrespiratoria en Cardiópatas


La realización de un programa de Hipoxia Intermitente alternando hipoxia e hiperoxia durante 5 semanas, mejora significativamente la Aptitud Cardiorespiratoria en Cardiópatas mayores.

El Entrenamiento de Hipoxia-Hiperoxia consistente en la alternancia en la respiración de aire hipoxico e hiperóxico, puede ser igual de efectivo que un programa de ejercicio físico en la mejora de la Aptitud Cardiorespiratoria en pacientes cardíacos mayores con otras enfermedades asociadas (como hipertensión, Diabetes tipo 2, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, Dyilipidemia, Obesidad,…). Estas son las conclusiones de un estudio realizado por Dudnik y col. publicado con el título «Intermittent Hypoxia–Hyperoxia Conditioning Improves Cardiorespiratory Fitness in Older Comorbid Cardiac Outpatients Without Hematological Changes: A Randomized Controlled Trial».

Más información:

Efectividad del Entrenamiento de Hipoxia-Hiperoxia en Cardiópatas

Programa de Hipoxia-Hiperoxia Intermitente para la mejora de la salud

Recuperación tras Infarto de Miocardio

En el contexto de la recuperación de un infarto de miocardio (ataque al corazón), la hipoxia intermitente podría tener potencial terapéutico, aunque la evidencia científica aún es limitada y se necesitan más investigaciones para establecer su seguridad y eficacia.
Teóricamente, la hipoxia intermitente podría tener varios efectos beneficiosos en la recuperación después de un infarto de miocardio:

  • Estimulación de la angiogénesis: La exposición a la hipoxia puede aumentar la producción de factores de crecimiento, como el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), que promueve la formación de nuevos vasos sanguíneos. La angiogénesis podría mejorar el flujo sanguíneo y la oxigenación del músculo cardíaco dañado, lo que favorece la recuperación y la función cardíaca.
  • Mejora de la tolerancia a la hipoxia: La hipoxia intermitente puede ayudar a que las células del corazón se adapten a condiciones de bajo oxígeno, lo que podría ser beneficioso en caso de futuros eventos isquémicos.
  • Aumento de la capacidad aeróbica: La hipoxia intermitente puede aumentar la capacidad aeróbica y mejorar la función cardíaca en pacientes que se están recuperando de un infarto de miocardio, lo que podría ayudar en la rehabilitación cardíaca.


Mejora del Déficit Cognitivo Leve

Desde hace unos años se está investigando el potencial de la hipoxia intermitente para mejorar el deterioro cognitivo y las funciones cerebrales.
Algunos estudios sugieren que la exposición a la hipoxia intermitente puede tener efectos positivos en la función cerebral y en el rendimiento cognitivo. Estos efectos podrían estar relacionados con la capacidad del organismo para adaptarse a condiciones de bajo oxígeno, lo que podría resultar en una mayor resistencia a la hipoxia y una mejor circulación cerebral.
Además, la hipoxia intermitente podría desencadenar la liberación de factores de crecimiento y otras sustancias neuroprotectoras, lo que podría tener un efecto positivo en el mantenimiento y reparación de las células cerebrales. También se ha sugerido que la hipoxia intermitente puede mejorar la neuroplasticidad, lo que podría ser beneficioso en la prevención o el tratamiento del deterioro cognitivo.
Es importante tener en cuenta que la investigación en esta área todavía es limitada y los resultados de los estudios no son concluyentes.


Con respecto a la mejora cognitiva mediante la realización de Hipoxia Intermitente, puede ser de interés el estudio realizado en Austria por Bayer y col (Intermittent hypoxic-hyperoxic training on cognitive performance in geriatric patients) y en el que participaron 41 personas de entre 64 y 92 años que acudía a un Centro de Día y que fueron divididas en 2 grupos, un Grupo Control formado por 21 personas y un Grupo Hipoxia formado por 20 personas.
Durante un periodo de 5-7 semanas los participantes en el estudio continuaron realizando las actividades de fisioterapia y terapia ocupacional habituales, a lo que se añadieron entre 12 y 15 sesiones de Hipoxia, consistente en alternancias de aire hipóxico (entre el 10% y el 14% de Oxígeno en el Grupo Hipoxia) y aire hiperóxico (entre un 30% y 40% de oxígeno) durante un total de 30-40 minutos. Los participantes en el Grupo Control respiraban aire normal durante las sesiones de hipoxia.
Antes y después del programa de hipoxia intermitente, a los participantes les realizaron diferentes pruebas y entre ellas una serie de Test de Función Cognitiva (DemTect y CDT) así como un test de condición física (Test de Marcha de 6 minutos, 6MWT).
Entre los resultados del estudio cabe destacar que en el Grupo Control no hubo una mejora de los Tests de Función Cognitiva después del periodo de 5-7 semanas de estudio, mientras que e el Grupo Hipoxia sí que se produjo un aumento de la capacidad cognitiva con mejora de los resultados de los test específicos. En el test físico de march de los 6 minutos hubo una mejora en ambos grupos, pero esta mejora fue mayor en el Grupo Hipoxia.
La Hipoxia Intermitente ha demostrado ser fácilmente aplicable y bien tolerada por pacientes geriátricos de hasta 92 años, incluso cuando padecían demencia moderada. La Hipoxia Intermitente de Reposo contribuyó significativamente a mejorar el rendimiento cognitivo y la capacidad de ejercicio funcional en pacientes geriátricos que realizaban una Terapia de Entrenamiento Multimodal.


Investigadores de la Universidad de Texas del Norte y de Shangai realizaron un estudio en el que analizó algunos de los efectos del entrenamiento de Hipoxia Intermitente en adultos con deterioro cognitivo leve.


En el estudio participaron 7 personas de una edad media de 69 años y que presentaban un deficit cognitivo leve, en los que se planteaba un programa de hipoxia intermitente en el que durante 8 semanas realizaban 3 sesiones de hipoxia intermitente; cada sesión consistía en la realización de 8 ciclos en los que se alternaban 5 minutos de respiración de aire hipóxico al 10% y 5 minutos de respiración de aire normóxico (21%).


Antes y después del programa de entrenamiento de hipoxia los participantes en el estudio eran valorados desde el punto de vista cognitivo por un neuropsicólogo geriátrico, utilizando básicamente el Mini-Mental State Examination (MMSE), también conocido en español como «Examen del Estado Mental Mini-Mental» o simplemente «Mini-Mental», que es una herramienta de evaluación cognitiva ampliamente utilizada en la práctica clínica y en la investigación.
Las sesiones de hipoxia eran monitorizadas mediante diferentes sensores, entre los que utilizaban un sensor de espectroscopía infraroja en la frente y ecografía Doppler transcraneal, con lo que medían tanto el flujo sanguíneo cerebral como la saturación de oxígeno a nivel cerebral.



Los autores de este estudio concluyen que los adultos mayores toleran sin problemas la hipoxemia moderada derivada de la exposición a la hipoxia intermitente con concentraciones de O2 del 10%. El entrenamiento en hipoxia intermitente puede adaptarse como una intervención novedosa para el tratamiento de pacientes con Déficit Cognitivo Leve o Enfermedad de Alzheimer temprana.


Un programa de Hipoxia Intermitente de 8 semanas reduce la presión arterial en reposo y mejora la saturación de O2 del tejido cerebrocortical y la vasodilatación cerebral durante la exposición a la hipoxia y mejora potencialmente el rendimiento cognitivo en las pruebas de atención y memoria a corto plazo en adultos mayores con Déficit Cognitivo Leve. El rendimiento de los participantes en las pruebas MMSE y digit span mejoró significativamente después del entrenamiento de Hipoxia Intermitente.

El estudio realizado por Wang y col ha sido publicado con el título «Intermittent Hypoxia Training for Treating Mild Cognitive Impairment: A Pilot Study» en la revista «American Journal of Alzheimer’s Disease & Other Dementias®», 2020.


Neuroprotección frente a episodios de isquemia cerebral

El cerebro es uno de los órganos más vulnerables del cuerpo humano. Cuando el flujo sanguíneo se interrumpe aunque sea brevemente —como ocurre en un ictus o en episodios de isquemia cerebral transitoria— las neuronas comienzan a dañarse en cuestión de minutos. Por eso, proteger el cerebro antes de que ocurra ese daño, o limitar sus consecuencias cuando ya ha sucedido, es uno de los grandes retos de la medicina moderna. En este contexto, la Hipoxia Intermitente de Reposo (HIR) emerge como una estrategia terapéutica prometedora.

La HIR consiste en respirar aire con un contenido reducido de oxígeno durante períodos cortos y alternados con respiración normal, todo ello en reposo y bajo supervisión clínica. A primera vista puede parecer paradójico: ¿cómo puede beneficiar al cerebro recibir menos oxígeno del habitual? La clave está en la diferencia entre el daño y el estímulo. Cuando la reducción de oxígeno es leve, controlada y temporal, el organismo no sufre: al contrario, activa una serie de mecanismos de defensa que lo preparan para situaciones de mayor exigencia. Este principio se conoce como hormesis, y es el mismo que explica por qué el ejercicio físico moderado —que también supone un estrés para el organismo— acaba fortaleciéndolo.

A nivel cerebral, la HIR desencadena respuestas muy concretas. Aumenta la producción de eritropoyetina (EPO), una hormona que protege las neuronas del daño por falta de oxígeno. Estimula la síntesis del factor de crecimiento VEGF, que favorece la formación de nuevos vasos sanguíneos en el tejido cerebral. Incrementa los niveles del factor BDNF, esencial para la supervivencia y la regeneración neuronal. Y activa rutas moleculares —como la del factor HIF-1α— que ponen en marcha todo un programa celular de adaptación y resistencia frente a la isquemia.

El resultado es un cerebro mejor preparado: con mayor capacidad para tolerar una reducción de oxígeno, con redes vasculares más eficientes y con neuronas más resistentes al daño. En pacientes que ya han sufrido un episodio isquémico, la HIR también puede contribuir a mejorar la recuperación funcional, al facilitar la neuroplasticidad y apoyar los procesos de reorganización cerebral. La evidencia científica disponible, aunque todavía en expansión, apunta a que se trata de una intervención segura, bien tolerada y con un perfil de beneficios muy relevante para la neurología clínica.


Tratamiento de lesiones medulares con Hipoxia Intermitente de Reposo (HIR)

Se ha investigado el uso de la hipoxia intermitente en el tratamiento de lesiones medulares y se ha encontrado que puede tener varios beneficios, incluyendo:
1. Mejora de la función motora: La hipoxia intermitente puede ayudar a mejorar la función motora en pacientes con lesiones medulares debido a que estimula la regeneración de células nerviosas.
2. Aumento de la circulación sanguínea: La hipoxia intermitente puede mejorar la circulación sanguínea en la zona de la lesión medular, lo que favorece la reducción de la inflamación y promueve la cicatrización.
3. Protección de las células nerviosas. La realización de hipoxia intermitente puede proteger las células nerviosas de daños adicionales y promover su supervivencia.
4. Mejora en la sensación: La hipoxia intermitente puede mejorar la sensibilidad en pacientes con lesiones medulares debido a que puede ayudar a restaurar la función nerviosa.


Al respecto del uso de la Hipoxia Intermitente en el tratamiento de pacientes con Lesión medular, Quesada y colaboradores han publicado en 2020 un artículo titulado «Acute intermittent hypoxia as a potential adjuvant to improve walking following spinal cord injury: evidence, challenges, and future directions«.

El artículo revisa el uso de la Hipoxia Intermitente de Reposo (HIR) como adyuvante potencial para mejorar la recuperación de la marcha tras una lesión medular. Destaca la Hipoxia Intermitente de Reposo (HIR) por su capacidad para promover la neuroplasticidad y mejorar la función motora. Los estudios en humanos y roedores sugieren que la HIR es segura y puede mejorar la fuerza, velocidad, resistencia y equilibrio en personas con lesión medular incompleta crónica. Sin embargo, la variabilidad en la respuesta individual y la necesidad de investigación adicional sobre dosis óptimas y combinación con entrenamientos específicos se señalan como desafíos clave para su implementación clínica. La investigación futura deberá clarificar mecanismos subyacentes, optimizar protocolos y evaluar la eficacia a largo plazo de la HIR en combinación con la rehabilitación física para maximizar los beneficios en la recuperación de la marcha.


Bogard y col de la Universidad de Colorado realizaron también un estudio con lesionados medulares en los que analizaban la influencia de la realización de Hipoxia Intermitente de Reposo (HIR) en la excitabilidad motora del tibial anterior. El estudio se publicó en «Scientific Reports» de la revista Nature en 2025 con el título: «Intermittent hypoxia-induced enhancements in corticospinal excitability predict gains in motor learning and metabolic efficiency«.

El artículo muestra que tras 5 días de realización de hipoxia intermitente aguda, los lesionados medulares aumentan la excitabilidad corticospinal en la pierna y que este cambio se asocia con una mejor adaptación motora durante la marcha. En concreto, quienes presentan mayor aumento de excitabilidad también muestran un aprendizaje motor más marcado y una reducción del coste metabólico, es decir, caminan de forma más eficiente. Los autores sugieren que esta respuesta podría estar relacionada con mecanismos de neuroplasticidad, posiblemente mediados por BDNF (Brain-Derived Neurotrophic Factor, en español factor neurotrófico derivado del cerebro. Es una proteína de la familia de las neurotrofinas que participa en la supervivencia neuronal, la plasticidad sináptica, el aprendizaje y la memoria), y plantean que la hipoxia intermitente puede tener valor como apoyo en rehabilitación neurológica.

El gráfico adjunto, tomado del estudio de Bogard que hemos citado anteriormente y basado en la respuesta a la hipoxia intermitente de reposo de 13 lesionados medulares, muestra la curva de reclutamiento de los potenciales evocados motores (MEP) en el músculo Tibial Anterior antes y después de cinco días de hipoxia intermitente de Reposo (HIR o AIH). Tras los 5 días de intervención, la amplitud de los MEP es mayor para la misma intensidad de estímulo, lo que indica un aumento de la excitabilidad corticospinal después de las sesiones de Hipoxia Intermitente de Reposo.


La lesión medular incompleta afecta a millones de personas en todo el mundo y la recuperación de la función motora —especialmente la marcha— sigue siendo uno de los objetivos más valorados y más difíciles de alcanzar en rehabilitación, lo que hace urgente identificar intervenciones que potencien la neuroplasticidad residual de forma segura y accesible. En este contexto, Sogbossi y colaboradores publican en 2026 el primer meta-análisis de ensayos clínicos aleatorizados sobre el uso de la Hipoxia Intermitente de Reposo (HIR) en lesionados medulares, ofreciendo por primera vez una síntesis cuantitativa rigurosa que va más allá de las revisiones narrativas previas y permite estimar el tamaño real del efecto con intervalos de confianza precisos. El artículo se titula The effect of acute intermittent hypoxia on enhancing motor functions in adults with incomplete spinal cord injury: A systematic review and meta-analysis Sogbossi ES, Bouffanet B, Pincede J, Ribon-Demars A, Everard G. Clinical Rehabilitation, 2026; 40(1): 11–29.

Los resultados revelan que la Hipoxia Intermitente de Reposo (HIR), sola o combinada con entrenamiento específico de tarea, mejora de forma significativa y clínicamente relevante la velocidad y resistencia en la marcha, la fuerza muscular y la destreza manual, con un perfil de seguridad excelente —cero efectos adversos en todos los estudios— y tasas de abandono equivalentes a las del grupo control. El artículo concluye que la HIR representa una terapia adyuvante prometedora para potenciar la neuroplasticidad espinal en lesionados medulares incompletos, actuando como «cebador» neurológico que amplifica el efecto del entrenamiento rehabilitador posterior. No obstante, los autores son honestos respecto a las limitaciones actuales —muestras pequeñas, heterogeneidad en los protocolos y certeza de evidencia baja a muy baja según GRADE—, señalando que son necesarios ensayos de mayor escala con protocolos estandarizados para trasladar definitivamente la HIR a la práctica clínica rutinaria.

Mejora de la Velocidad de Marcha en Lesionados Medulares mediante la realización de Hipoxia Intermitente de Reposo
Mejora de la Velocidad de Marcha en Lesionados Medulares mediante la realización de Hipoxia Intermitente de Reposo.

Gráfico realizado en base a los datos publicados en el artículo de Sogbossi y col: «The effect of acute intermittent hypoxia on enhancing motor functions in adults with incomplete spinal cord injury: A systematic review and meta-analysis» que se ha publicado en 2026 en la revista Clinical Rehabilitation.

El gráfico muestra cómo tres estudios clínicos midieron la mejora en la velocidad de marcha —usando el Test de 10 metros— en personas con lesión medular incompleta crónica que realizaron sesiones de Hipoxia Intermitente de Reposo (HIR) combinadas con entrenamiento de marcha, comparándolas siempre con un grupo control que recibía aire normal simulado.
Los tres estudios coinciden en que la HIR produce mejoras que superan ampliamente el umbral de relevancia clínica mínima (MCID de 1.3 s), lo que significa que las ganancias no son solo estadísticas sino perceptibles en la vida real —cruzar un semáforo, caminar en exteriores con mayor independencia.
El estudio de Opazo destaca por encima de los otros dos porque aplicó un protocolo más largo (4 semanas frente a 5 días), alcanzando una mejora media de 15 segundos: esto sugiere que la HIR tiene un efecto dosis-dependiente, es decir, cuantas más sesiones acumuladas, mayor y más consolidada es la ganancia.
Hayes y Tan demuestran que incluso con solo 5 días de HIR el efecto es significativo desde el primer día, lo que habla de la rapidez con la que la hipoxia activa la plasticidad espinal y facilita el reclutamiento neuronal durante la tarea de marcha.
Sin embargo, la caída observada en Tan et al. a las 2 semanas de seguimiento revela el talón de Aquiles de la intervención: cuando el estímulo cesa, la mejora se atenúa, lo que apunta a la necesidad de sesiones de mantenimiento periódicas para sostener las ganancias en el tiempo.
En conjunto, el gráfico transmite un mensaje claro para la práctica clínica: la HIR funciona como un «preparador neurológico» que amplifica el efecto del entrenamiento de marcha, pero su potencial real se despliega cuando se integra en programas continuados y no como una intervención puntual.


Mejora de la Salud Mitocondrial

Las mitocondrias son las centrales energéticas de nuestras células: producen la energía con la que late el corazón, se contrae un músculo o piensa el cerebro. Con los años, muchas de ellas se estropean, rinden menos y generan más residuos oxidantes. Ese desgaste está detrás de buena parte del cansancio, la pérdida de fuerza y las enfermedades asociadas al envejecimiento.

La Hipoxia Intermitente de Reposo (HIR) es una técnica sencilla en la que la persona respira de forma alternada aire hipóxico y aire normóxico o hiperóxico. Lo interesante es que el cuerpo interpreta esa bajada breve de oxígeno no como una amenaza, sino como un aviso. Y reacciona poniendo en marcha un plan de mantenimiento. Hace tres cosas a la vez: fabrica mitocondrias nuevas, identifica y recicla las que ya están dañadas —una especie de limpieza selectiva— y reorganiza las que conserva para que aprovechen mejor cada molécula de oxígeno. El resultado, con las semanas, es un «parque» de mitocondrias más joven y más eficiente. Es el mismo principio del ejercicio o del ayuno: una dosis pequeña de estrés que deja al organismo más fuerte que antes.

Un detalle importante es que no todos los tejidos responden igual. El corazón, que nunca deja de trabajar, saca partido de la HIR aunque estemos en reposo. El músculo de las piernas, en cambio, si está quieto solo hace la parte de «limpieza»; para que además construya mitocondrias nuevas conviene hacer la sesión de hipoxia poco después de haber entrenado.

Entre los estudios recientes, un ensayo español publicado en 2026 (Ladriñán-Maestro y colaboradores, revista Sports) aplicó seis semanas de este tipo de exposición a personas mayores y encontró mejoras en la fuerza de los músculos respiratorios y en el equilibrio del sistema nervioso que regula el corazón.


Aumento de la Longevidad

Se está investigando en la influencia de la realización de Hipoxia Intermitente de Reposo en la longevidad. El hecho de que la hipoxia intermitente de reposo sea capaz de generar unos estímulos o vías de activación similares a la restricción calórica, así como el aumento de la longevidad derivada de la hipoxia en estudios realizados con ratones abre una vía que comienza a ser utilizada en los tratamiento de Wellness y de Aumento de la Longevidad.

Efectos de la Hipoxia Intermitente de Reposo sobre la Longevidad

Este gráfico obtenido del artículo de Nisar y col. «The Role of Hypoxia in Longevity«, publicado en la revista Aging and Disease en 2025, representa cómo la hipoxia (bajo nivel de oxígeno, no sin oxígeno) puede inducir mecanismos celulares protectores que contribuyen a la longevidad, a través de diversas rutas metabólicas y moleculares.

En la izquierda, se muestra la activación de la vía HIF (Hypoxia-Inducible Factor), que es el núcleo central de la respuesta celular a la hipoxia. Esta vía regula procesos clave como la autofagia, la resistencia al estrés oxidativo, la reparación del ADN y la inmunorregulación, mediada parcialmente por el factor FOXO.

Paralelamente, se destaca la ruta del metabolismo del triptófano, que genera metabolitos como formiato, quinurenina y taurina, los cuales se integran en el metabolismo de un carbono y promueven efectos antioxidantes y neuroprotectores. Este proceso es regulado por enzimas como FMO (flavin-containing monooxygenase).

A la derecha, se observa que el estrés oxidativo (ROS) inhibe la vía HIF a través de PHD (prolyl hydroxylase domain proteins). Sin embargo, en condiciones controladas, la hipoxia disminuye el estrés oxidativo, favoreciendo la activación de HIF.

Finalmente, se ilustra cómo la hipoxia también puede interrumpir la neuroinflamación, lo cual es clave en la prevención del daño neuronal y el envejecimiento del sistema nervioso.

En conjunto, estos mecanismos contribuyen a una respuesta adaptativa pro-longevidad, haciendo de la hipoxia controlada una potencial herramienta terapéutica.




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ADVERTENCIAS DE USO DE LA HIPOXIA INTERMITENTE EN REPOSO:

– No utilizar sistemas de Hipoxia Intermitente sin recomendación médica y sin control por personal sanitario conocedor de la Hipoxia y sus efectos sobre el organismo.

– La máscara de respiración no debe sujetarse a la cabeza en ningún caso, cuando se realiza hipoxia intermitente.

– Ante sensaciones desagradables durante una sesión de hipoxia, conviene quitarse la máscara, finalizar la sesión y consultar con un profesional sanitario.

– No es recomendable el uso de la Hipoxia sin recomendación médica expresa, en casos de Enfermedad Infecciosa Aguda, Asma severa Aguda con dependencia de esteroides, Enfermedad pulmonar con insuficiencia respiratoria, Cardiopatía Aguda como el Infarto de Miocardio, Accidente Cerebrovascular agudo, Crisis Hipertensiva, Embolia Pulmonar o Enfermedad crónica.

– Tampoco debe ser utilizada la hipoxia en mujeres embarazadas.

– No debe realizarse hipoxia si se padece un proceso tumoral activo.

– Las personas que realizan algún tratamiento médico deben consultar a su médico la conveniencia o no de realizar sesiones de hipoxia intermitente en reposo.

NOTA: Esta publicación proporciona información general para ayudar al lector a comprender mejor la Hipoxia Intermitente en Reposo, sus efectos sobre la salud y temas relacionados. Todo el contenido proporcionado en este sitio web o cualquier material vinculado, incluidos texto, gráficos, imágenes, resultados e información, no están destinados y no deben considerarse ni utilizarse como un sustituto de consejos médicos, diagnósticos o tratamientos.  Siempre consulte con un profesional sanitario para analizar si un tratamiento es adecuado para usted.